6 de marzo de 2022 · Por Darius Stan
Cómo dominar tu cafetera de fondo plano

¿Tienes una cafetera de fondo plano o estás pensando en comprarte una, pero hasta ahora solo habías oído hablar de las de cono? No te preocupes: en este artículo encontrarás todos los detalles que necesitas. La preparación manual del café es muy sencilla y divertida, sobre todo porque, cuando sabes exactamente lo que haces, puedes preparar la taza perfecta para ti.
Si ya conoces un poco la técnica de vertido, quizá también hayas oído hablar de las distintas formas de verter el agua para asegurarte de que no queden posos secos. En este caso, no hace falta que te pongas a investigar todavía. La mayor ventaja de una cafetera de fondo plano es que, gracias a su diseño, la extracción es uniforme sin necesidad de intervenir de ninguna forma especial.
Por otro lado, si es la primera vez que oyes hablar de ella, nos aseguraremos de darte todos los detalles necesarios para que entiendas bien qué ocurre.
Una breve introducción
El café de vertido, de goteo o de filtro es un método de preparación en el que viertes agua hirviendo sobre el café molido, dentro de un filtro con forma de cono colocado sobre la taza que prefieras, donde caerá el café preparado. Bastante sencillo, ¿verdad? Pues bien, en este caso, el filtro ya no tiene forma de cono puntiagudo, sino que es plano. Aunque quizá pienses que este detalle no supone una gran diferencia, hace que el proceso que acabamos de describir sea aún más fácil. Esto se debe a que, con el método clásico, tendrías que tener mucho cuidado al verter el agua sobre el café molido. Aquí tienes más libertad, pero tampoco puedes echar el agua de cualquier manera.
Ahora que hemos repasado lo básico, veamos qué debes tener en cuenta durante el proceso.
Proporción de café y agua
Para una extracción, la proporción básica es de 1 g de café por cada 15 o 17 ml de agua. Aquí es muy importante saber que la extracción y la intensidad están relacionadas de forma inversa. Es decir, cuanto más extraigas el café molido, menor será su intensidad. Por supuesto, después de probar varias veces, encontrarás la proporción perfecta para tu gusto.
Molienda
Los distintos tipos de molienda funcionan mejor con diferentes técnicas o niveles de intensidad. Por ejemplo, los granos con una molienda gruesa suelen utilizarse en la prensa francesa. Para una Aeropress o un espresso, necesitas una molienda fina, con una textura similar a la sal de mesa; para el café turco, debe ser extrafina, casi como el azúcar glas.
Para las cafeteras de fondo plano, la molienda que mejor funciona es media-gruesa, similar a la sal kosher, quizá un poco más fina. La cantidad debe ser suficiente para que el café molido actúe como un regulador del flujo de agua y prolongue el contacto, de modo que la extracción se complete. Pero ten cuidado de no pasarte: la cantidad debe estar equilibrada para que el agua pueda seguir pasando. Las medidas exactas se indicarán para cada marca de cafetera y dependerán también de su tamaño.
Temperatura del agua
En primer lugar, también tenemos que hablar del tipo de agua que debes usar. Quizá pienses que no es importante, pero queremos que sepas que el origen del agua influye mucho en el sabor de tu café. Por eso, es preferible usar agua embotellada o filtrada, aunque, si el agua del grifo está en buenas condiciones —es decir, si no tiene un sabor ni un olor fuertes, como el del cloro—, también puedes usarla en caso de necesidad. Asegúrate de usar siempre agua fría y de dejarla correr un rato antes de llenar el depósito.
Después está la temperatura, otro factor que influye mucho en el resultado final. El agua más fría produce una extracción más lenta y un aroma menos intenso, mientras que el agua más cercana al punto de ebullición acelera la extracción. Además, si el agua está demasiado caliente, el café perderá calidad en sabor. Como regla general, el agua debería estar a unos 90,5-96 grados Celsius (¡la seguridad es lo primero!), pero, tras experimentar un poco y adquirir más experiencia, podrás decidir por ti mismo qué temperatura te va mejor.
También debes medir cuánto tiempo están en contacto el café molido y el agua. Para este método, unos 5 minutos son perfectos.
¡Disfruta preparando café!
Recuerda que este proceso consiste en divertirte y descubrir nuevas formas de preparar tu café, así como tus preferencias. Tómate tu tiempo, acepta los errores y ten paciencia. Al final, encontrarás las proporciones que mejor se adapten a tu gusto.