Cafendo

16 de enero de 2022 ·

Principios de preparación del café para principiantes

Principios de preparación del café para principiantes

Sabemos que preparar café parece algo muy moderno y atractivo, pero ¡ten cuidado! Si no lo haces bien, puedes estropear todo el sabor y el aroma de tu bebida favorita y acabar decepcionado. Si acabas de empezar a preparar café en casa, no te agobies. En realidad, solo tienes que seguir unos sencillos pasos para que la experiencia sea satisfactoria. Aquí los tienes todos.

Lo primero: el equipo

La regla más importante de todas es esta: mantén siempre tus utensilios limpios y secos. Es muy sencillo: enjuágalos con agua caliente después de cada uso y sécalos con un paño absorbente. Asegúrate de que no queden restos de café molido ni se acumule aceite del café: podrían alterar el sabor o afectar a su frescura.

El ingrediente principal: los granos

Los principales factores que determinan el sabor y la calidad del café son, por supuesto, los granos y la forma de molerlos. Según tus gustos, querrás elegir la combinación perfecta para satisfacerlos.

Estos son algunos de los orígenes más famosos:

Colombia: Probablemente el productor de café más conocido del mundo, aunque quizá te sorprenda saber que Colombia ocupa el segundo puesto en producción anual. Una posible razón es la dificultad que todavía supone transportar los granos desde las fincas hasta los centros de exportación y producción, debido al terreno accidentado. Aun así, esto no cambia el hecho de que su calidad es inigualable y que su café suave, equilibrado e incluso dulce es inconfundible.

Brasil: Si Colombia es el productor de café más conocido, Brasil es el mayor, con plantaciones tan extensas que hacen falta cientos de personas para gestionarlas. Aquí se cultivan variedades de Arabica y Robusta, y sus granos ofrecen un sabor limpio y dulce.

Etiopía: Es posible que, sin Etiopía, ni siquiera pudiéramos hablar de café, y mucho menos beberlo. Esto resulta aún más creíble cuando sabes que los bosques de cafetos silvestres del país mantienen ocupada a la industria recolectora. Como Etiopía es la cuna de la producción de granos de café, no esperaríamos que su sabor fuera menos que intenso, auténtico y con cuerpo.

México: Aunque no sea una sorpresa, México tiene tantas pequeñas fincas cafeteras que se encuentra entre los países que más café producen en el mundo. El café mexicano destaca por su aroma auténtico e inconfundible, su sabor intenso y su acidez pronunciada. Es perfecto para tuestes oscuros y suele encontrarse en distintas mezclas.

Puerto Rico: Aunque esta isla ha atravesado momentos difíciles en la industria del café debido a huracanes devastadores y a una competencia feroz, hoy se centra en recuperar esta parte de su cultura. Para ello, cultiva cuidadosamente variedades de Arabica de alta calidad. Su aroma afrutado es una característica distintiva.

Hawái: Esta región es famosa por su café Kona, que, tras un cuidadoso procesamiento, da lugar a una taza sorprendentemente rica, aromática y, por supuesto, deliciosa, con cuerpo medio. Todo esto sería imposible sin la ayuda de la naturaleza, que ofrece el suelo volcánico de los alrededores del volcán activo Mauna Loa. Si te preocupa el calor que deben soportar los cafetos, no te inquietes: las nubes tropicales les dan suficiente sombra durante el día, y las frecuentes lloviznas aportan la hidratación necesaria.

Si has visto las palabras «Arabica» y  «Robusta», es probable que ya las hayas oído, pero quizá no sepas qué significan. Indican el tipo de grano y se refieren a lo siguiente:

Arabica se remonta a los primeros cafetos encontrados en Etiopía, de los que hemos hablado antes. Producen un café suave y muy aromático, con menos cafeína, y representan alrededor del 70 % de la producción mundial. También es el más caro, debido al coste del cultivo de los cafetos y a su vulnerabilidad a las enfermedades.

Robusta, que se encuentra en África central y occidental, Indonesia, Vietnam y Brasil, representa casi el 30 % del mercado total. Se utiliza sobre todo para cafés instantáneos y, en comparación con Arabica, es más barato de cultivar y más resistente a las enfermedades. También puedes combinar estas dos variedades para equilibrarlas.

Ahora que hemos hablado de los orígenes de los granos de café, también tenemos que analizar cómo influye el procesamiento en sus cualidades. Empecemos por los tipos de tueste, que hacen variar el color.

Los tuestes claros, de color marrón claro, son ideales para un café suave. No presentan aceite en la superficie porque el tiempo de tueste no es suficiente para que los aceites afloren.

Los tuestes medios tienen, como habrás imaginado, un color marrón medio y un sabor más intenso, pero tampoco presentan aceite en la superficie. Quizá también los conozcas como tueste americano.

Los tuestes medio oscuros son más oscuros y presentan un poco de aceite, lo que les aporta un ligero sabor agridulce. 

Los tuestes oscuros dan lugar a granos de color negro muy brillante y un amargor intenso, pero con mucha menos acidez que los demás.

Procura comprar el café lo más cerca posible de la fecha de tueste. Así conservará la frescura necesaria para una taza perfecta. Para conseguirlo, cómpralo con frecuencia, aproximadamente cada una o dos semanas, y en pequeñas cantidades.

Otro proceso por el que pasan los granos es la molienda. 

Para ello, lo mejor es usar un molinillo de muelas, ya que así se consigue una molienda uniforme. Según el método que utilices para preparar el café, necesitarás distintos grados de molienda. Para una prensa francesa, muele los granos gruesos, con una textura muy granulada. Para una Chemex, la molienda debe ser medio gruesa, un poco menos granulada. Para una cafetera de filtro eléctrica o una cafetera de filtro clásica, lo más adecuado es una molienda media, con una textura parecida a la sal kosher. Si tienes un sifón, necesitas una molienda intermedia entre la sal kosher y la sal de mesa: medio fina. Para una Aeropress o un espresso, los granos deben tener una molienda fina, como la sal de mesa. Y, por último, si quieres disfrutar de un café turco, la molienda debe ser tan fina como el azúcar glas.

¡No te olvides del agua!

Puede parecer un detalle insignificante, pero el agua que utilizas puede influir en el sabor del café. Lo ideal es usar agua filtrada o embotellada, pero también puedes usar agua del grifo si es buena y no tiene un sabor u olor fuertes, como el del cloro. En cualquier caso, asegúrate de usar agua fría y deja correr un poco el grifo antes de llenar la cafetera.

En cuanto a la cantidad de agua, existe algo llamado la «proporción áurea»: 25 gramos (2 cucharadas) de café molido por cada 117 ml (6 onzas) de agua. También puedes consultar las medidas más específicas de tu cafetera. 

La temperatura es otro factor importante, porque, ante todo, ¡la seguridad es lo primero! Para una preparación óptima, el agua debe estar entre 90 y 96 grados Celsius (195 y 205 grados Fahrenheit). Si está demasiado caliente, perderás calidad en el sabor; si está demasiado fría, el café quedará plano. Si preparas el café a mano, deja reposar el agua un minuto después de que hierva y, luego, viértela sobre el café. 

El tiempo es oro

Para que todo salga perfecto, hay una última cosa que debes tener en cuenta: el tiempo durante el que el café molido está en contacto con el agua. De nuevo, depende del método de preparación. Estos son algunos tiempos orientativos: 5 minutos en una cafetera de filtro, de 2 a 4 minutos en una prensa francesa, solo de 20 a 30 segundos para un espresso y unas 12 horas para un cold brew.

¡A disfrutar!

¡Y listo! Ya tienes preparada tu taza de café favorita como un profesional. Cuando hayas seguido todos los pasos, te darás cuenta de lo importante que es cada uno y verás que la espera merece la pena. No olvides que el café se disfruta mejor recién hecho. Así que no desperdicies todo el esfuerzo y no prepares más café del que puedas tomar.