27 de octubre de 2022 · Por Darius Stan
Café de Guatemala

Guatemala, un hermoso país de Centroamérica, lleva más de cien años impulsando su economía gracias a la industria del café. Esto solo puede significar una cosa: su café es sin duda bueno. Si te preguntas cómo ha llegado a ser así y por qué el café guatemalteco tiene tanta relevancia, te invitamos a seguir leyendo nuestro artículo y descubrir su historia oculta.
Los orígenes
Los registros del cultivo de café en la región de Guatemala se remontan a mediados del siglo XVIII. Se cree que los misioneros jesuitas fueron quienes trajeron los primeros granos de café a Guatemala y, por tanto, dieron inicio a toda una industria. Aun así, el café no ganó popularidad como producto de exportación hasta mediados del siglo XIX, al igual que los tintes sintéticos y la industrialización de los tejidos. Al observar su potencial, a finales del siglo XIX el gobierno creó varios programas destinados a impulsar el café como forma de estimular la economía local, junto con un plan para privatizar la mayor cantidad de tierras posible. Estos esfuerzos dieron lugar a la creación de grandes fincas cafetaleras que aún existen y producen algunos de los mejores cafés.
Regiones de cultivo
El territorio de Guatemala presenta con frecuencia grandes altitudes y cuenta con un récord de 300 microclimas únicos. En general, las lluvias son constantes y los suelos son ricos en minerales. Con tantas opciones, ocho regiones productoras de cafés Strictly Hard Bean (SHB) lograron destacar por su singularidad.
Antigua
Puede que esta sea la región más popular de Guatemala, y con razón. Gracias a su rico suelo volcánico, la baja humedad, la abundancia de sol y las noches frescas, esta parte del país produce algunos cafés extraordinarios. La presencia de tres volcanes en la zona —Agua, Fuego y Acatenango— y la actividad constante del Fuego renuevan a menudo el suelo con una fina capa de ceniza rica en minerales. Esta retiene la humedad y contribuye a compensar las escasas lluvias de la zona. Además, debido a las noches frías, la sombra es muy densa para proteger las plantas de café de las heladas.
Valle de Acatenango
Situada cerca de Antigua, justo al otro lado de los volcanes Fuego y Acatenango, esta región cultiva café bajo una sombra densa y en laderas empinadas de hasta 2.000 metros de altura. Aquí, las erupciones periódicas mantienen un suelo único, grueso y arenoso, rico en minerales. Como las variedades de café (Gravilea, Cuje, Guachipilin) crecen bajo una sombra constante, la temperatura se regula y se crea un hábitat diverso de flora y fauna.
Atitlán
Aunque los suelos de cada región son extraordinarios, el de aquí es el más rico en materia orgánica. El 90 % de los cultivos de la zona se planta en las laderas de los empinados volcanes que rodean las orillas del lago Atitlán. El microclima está muy influido por los vientos diarios, también conocidos como Xocomil, que agitan las frías aguas del lago.
Cobán
Esta región se caracteriza por una precipitación anual de unos 3.500 mm, con lluvias constantes durante nueve o diez meses al año. La llovizna suave y habitual, conocida localmente como «chipichipi», provoca entre 8 y 9 floraciones al año. Por eso, las cerezas maduran en distintas etapas y se necesitan hasta diez pasadas para garantizar que solo se recojan las más maduras.
Meseta de Fraijanes
Si tuviéramos que describir esta región en pocas palabras, serían: suelo de piedra pómez volcánica, un volcán activo, altitudes muy elevadas, humedad variable y abundantes lluvias. Aquí se encuentra también el volcán Pacaya, el más activo de Guatemala. Al igual que en el Valle de Acatenango, las erupciones constantes enriquecen el suelo con minerales, depositando de vez en cuando una fina capa de ceniza. Además, hay mucho sol, aunque las nubes, el rocío y la niebla densa de las mañanas se disipan rápidamente, lo que permite secar al sol el café cultivado aquí.
Características de sabor
Ahora que sabemos en qué condiciones se cultiva y procesa este café, resulta más fácil entender por qué es tan especial. Dulce y con un cuerpo medio a intenso, ha conquistado a aficionados de todo el mundo gracias a sus numerosas notas de chocolate. Van desde el cacao agridulce hasta el chocolate con leche dulce, e incluso recuerdan a los frutos secos y al toffee. En ocasiones, también puede apreciarse un toque ahumado.
El café guatemalteco suena de lo más tentador, así que sería una pena perdérselo. Si aún no lo has probado, anímate a hacerlo y descubre por qué gusta tanto. Si ya te ha conquistado, nos encantaría saber cómo lo descubriste y por qué se ha convertido en tu café de siempre. ¡Seguro que es una historia interesante!