14 de noviembre de 2022 · Por Darius Stan
Café brasileño: cómo se toma el café en Brasil

Cuando hablamos de espresso, es imposible no pensar en uno de los mayores productores de café del mundo: Brasil, que produce más de cincuenta millones de sacos al año. De hecho, la calidad del café brasileño es una de las más apreciadas y conocidas del mundo.
Café brasileño: algunos apuntes históricos
Contrariamente a lo que podríamos pensar, el café llegó al país sudamericano hace relativamente poco. La historia de la llegada del café a Brasil comienza en el siglo XVIII, en la Guayana Francesa, y se ha transmitido de generación en generación.
Al parecer, un diplomático portugués se enamoró de la esposa del gobernador de Guayana, quien un día decidió regalarle un ramo de flores que contenía granos de café. Así fue exactamente como el café llegó a Brasil y emprendió su camino para conquistar el mundo.
Cómo se prepara el café brasileño
Hoy en día, el café está más presente que nunca en la vida de los brasileños, hasta el punto de que en muchos restaurantes se ofrece gratis a toda la clientela al terminar la comida. Esta pasión por el café ha dado lugar, con los años, a una forma de tomarlo «al estilo brasileño». Es una receta sencilla y rápida, con un toque alcohólico muy suave.
Este método se ha extendido por todo el mundo y también puede encontrarse en muchas cafeterías italianas. Veamos juntos cómo se prepara.
Ingredientes:
- Café espresso.
- Licor de café cremoso.
- Cacao amargo en polvo.
- Leche fresca.
- Azúcar.
Preparación:
Primero, elige la mezcla que vas a utilizar. Para una preparación como esta, lo más adecuado es un café 100 % Arabica de calidad, con notas dulces y persistentes. Después, toca elegir el vaso: sin duda necesitarás uno para que destaque la separación entre los ingredientes.
Ahora, bate la leche, pero procura que no quede demasiado espumosa. Vierte una cucharadita de azúcar en el vaso y, después, añade la espuma. A continuación, incorpora el licor directamente en el vaso y termina con el café, pero despacio. Para rematar, espolvorea un poco de cacao amargo.
Tu café brasileño está listo. Verás que se convertirá en un pequeño ritual para disfrutar con calma.