Cafendo

18 de octubre de 2021 ·

Prepara el mejor flat white de tu vida

Prepara el mejor flat white de tu vida

¿Te has preguntado alguna vez cómo preparar el flat white perfecto? Sabemos que ahora es fácil encontrarlo prácticamente en cualquier cafetería, pero ¿y si pudieras prepararlo en casa y tomarlo cuando quisieras? Además, quién sabe: puede que incluso te quede mejor que el que sueles tomar. Si tienes curiosidad por saber cómo se prepara un flat white, aquí tienes la receta perfecta. 

Para empezar… ¿Qué es exactamente un flat white?

Puede que algunos piensen que es muy parecido, incluso idéntico, a un cappuccino. Pero, como ya habrás imaginado, no es así. ¿La diferencia? Los cappuccinos tienen una espuma ligera y suelen llevar agua caliente. En cambio, el flat white se prepara con espresso puro, de una o dos dosis, y una microespuma aterciopelada, que sirve de lienzo para crear latte art. 

Se cree que el flat white se inventó en Australia y Nueva Zelanda, donde los consumidores de café decidieron darle un toque especial al café que solían preparar en casa. Así que no puede ser demasiado complicado.

¿Qué necesitas?

Ante todo, una cafetera. Sabemos que hay quien prefiere preparar el café con otros métodos, pero para esta receta necesitarás una cafetera. O, al menos, un vaporizador de leche. 

Después, aunque parezca obvio, también necesitas un espresso realmente bueno. Si intentas determinar qué significa «bueno», piensa que el tipo de café determinará casi por completo el sabor de la bebida. Esto se debe a que no vas a añadir ningún sirope aromatizado (a menos que quieras hacerlo). 

¿Cómo se prepara?

Ahora bien, ¿cómo se consigue la microespuma? Aquí es donde entra en juego el vaporizador de leche que mencionamos antes. Primero, llena la jarra con la cantidad de leche que quieras. Como referencia, necesitarás aproximadamente una taza de leche por cada flat white. Recuerda también que la leche duplicará su volumen al terminar el proceso. Después, purga la lanza de vapor encendiéndola brevemente: así expulsará el exceso de agua del sistema. A continuación, coloca la punta de la lanza justo por debajo de la superficie de la leche y en un ángulo de unos 15 grados. Cuando esté bien colocada, enciende el vaporizador a máxima presión. Ahora tendrás que estirar la leche moviendo la punta de la lanza por la superficie. Verás que el volumen de la leche empieza a aumentar poco a poco, así que procura mantener la lanza ligeramente sumergida. Ten en cuenta que es un proceso delicado que solo dura unos segundos y que al principio puede costar. Sabrás que lo estás haciendo bien cuando suene como una hoja de papel rasgándose suavemente. 

Cuando veas que el nivel de la leche ha subido aproximadamente dos tercios, sumerge más la lanza y sujeta la jarra en un ángulo que provoque un giro enérgico para mezclar las burbujas que acabas de crear con el resto de la leche. Durante todo el proceso, recuerda mantener la mano en el lateral de la jarra. Sabrás que has terminado cuando esté demasiado caliente para tocarla o alcance los 67 grados Celsius.

Cuando retires la jarra, no olvides limpiar siempre la lanza para evitar que desprenda olores extraños la próxima vez. Solo tienes que purgarla ligeramente, como antes de empezar, y luego limpiarla con un paño húmedo. Después, gira la jarra y dale uno o dos golpecitos. Puede que hayas visto a los baristas hacerlo: así se desprenden las burbujas grandes que puedan haberse formado. El resultado final debería parecer pintura brillante y húmeda. 

Aunque tenga un aspecto magnífico, no tardes demasiado. Vierte la leche en el café lo antes posible, antes de que se separe. A partir de aquí, es bastante sencillo. Solo tienes que acercar la jarra a la superficie del espresso y verter la leche con seguridad. También puedes apoyar un dedo a cada lado de la jarra para tener más control, ya que hasta el más mínimo movimiento de la muñeca puede crear latte art. 

¡Y eso es todo! La clave está en conseguir la leche perfecta, algo totalmente posible si practicas un par de veces. Después, ¡diviértete con el latte art! Hay muchos tutoriales con diseños divertidos, así que no tengas miedo de experimentar.