11 de mayo de 2022 · Por Darius Stan
Café de Zambia

Zambia es un país situado en el centro-sur de África, cuyo nombre procede del río Zambeze, que lo atraviesa. Se cree que su nombre significa «gran río», lo que ya nos dice mucho sobre el lugar. A partir de aquí, solo podemos suponer que el café que se cultiva en este país es igual de extraordinario, pero no está de más investigar un poco y conocer algunos detalles. Si no, ¿cómo podríamos demostrar su grandeza?
Un poco de historia de Zambia
Zambia se independizó del Reino Unido hace relativamente poco, si lo piensas. Para ser exactos, en 1964. Antes se conocía como Rodesia del Norte. El café llegó mucho más tarde que a los países vecinos, en la década de 1950, gracias a Kenia y Tanzania. A partir de entonces, se pusieron en marcha varios proyectos centrados en los cultivos de regadío y de secano, con el objetivo de garantizar la continuidad de la producción de los pequeños caficultores. Tuvieron incluso más éxito del esperado, así que, en la década de 1980, la producción de café empezó a tomarse en serio y también comenzaron las exportaciones.
¿Dónde se cultiva?
Las principales zonas de cultivo del café se encuentran en los alrededores de Lusaka y en el distrito norte de las montañas Muchinga. En esta última zona se distinguen tres regiones: Nakonde, Kasama e Isoka. Se ha demostrado que esta parte del país ofrece las mejores condiciones para el cultivo del café, debido a su proximidad al ecuador. El punto más alto del país se encuentra en las colinas Mafinga, donde el café se cultiva a 2.300 metros de altitud. La importancia de cultivar café a tanta altura radica en que las plantas disponen de más tiempo para desarrollar sus sabores y características, lo que da lugar a granos más densos y con más cuerpo. Por eso, el café cultivado a menor altitud suele tener un sabor más plano, sin notas destacadas.
¿Y cómo son sus sabores?
A diferencia de la mayoría de los cafés africanos, el de Zambia se caracteriza por una acidez más baja y una experiencia en boca menos intensa. Tiene un cuerpo fantástico y pleno, y un sabor tan luminoso como el sol. Un tueste medio resalta mejor estas características, ya que evita que aumente demasiado la acidez y mantiene un equilibrio perfecto entre los sabores y aromas naturales.
Por supuesto, esto ocurre en una situación ideal, cuando el tiempo transcurrido desde el tueste no es demasiado largo. Por desgracia, la logística del transporte desde Zambia al resto de Europa no está muy bien organizada, así que el café acaba pasando mucho tiempo en los puertos antes de iniciar su viaje. Como consecuencia, suele perder gran parte de su sabor durante la espera. Gestionar bien los tiempos es fundamental para conservar el sabor del café recién tostado, así que no debería descuidarse en ningún caso.
¿Cómo se procesa?
En Zambia, el café se procesa por vía húmeda. Primero se seleccionan los granos dos veces y se comprueba que no tengan defectos. Después, el procesamiento comienza en un plazo máximo de cinco horas para evitar que se pierda sabor. Para ello se utilizan grandes cantidades de agua. Primero, se echan todas las cerezas de café en uno o varios tanques enormes de agua: las buenas se hunden y las que están en mal estado flotan. Luego, se presionan contra una malla para retirar la piel y la pulpa. Una vez hecho esto, los granos se llevan al exterior y se dejan secar al sol hasta que alcanzan un nivel óptimo de humedad, de aproximadamente el 12 %. Para que la luz se distribuya de manera uniforme, se utilizan mallas de sombreo. Si es posible, el agua utilizada en todo el proceso se reaprovecha como fertilizante para el siguiente lote de granos.
¿Qué te parece? ¿Merece la pena probar este café? Puede que te sorprenda saber que es posible que ya lo hayas probado. Esto se debe a que el gigante Starbucks tiene un café muy conocido llamado Single Origin Zambia Peaberry. Y ¿qué es un peaberry, te preguntarás? Es un fenómeno natural en el que el fruto del café, que normalmente tiene dos granos, solo tiene uno. Esto significa que todos los sabores que antes se repartían entre los dos granos ahora se concentran en uno solo. ¡Y a nosotros nos encanta!