3 de enero de 2022 · Por Darius Stan
Café de Costa Rica

La historia de Costa Rica ha girado en torno al cultivo del café como una actividad económica de gran importancia, que ha desarrollado su idiosincrasia y su forma de vida, e influido en el desarrollo del modelo del país.
Panorama del café de Costa Rica
El café ha sido la base y el motor fundamentales del desarrollo económico, social y cultural de Costa Rica; por eso, en el argot cafetero se conoce como «El Grano de Oro». También se considera uno de los mejores cafés del mundo, por su gran calidad.
El 100 % del café que se cultiva en el país pertenece a la especie Arabica y a las variedades Caturra y Catuaí, que producen granos de mayor calidad y una taza con mejores características. Se cosecha en los suelos más fértiles, de origen volcánico, situados entre los 800 y los 1.600 metros sobre el nivel del mar.
El Instituto del Café de Costa Rica (Icafe), en representación del sector, impulsó el Plan Nacional del Café con medidas que consiguieron mejorar las condiciones de producción, beneficiado y comercialización del café a nivel nacional e internacional. Actualmente, se cultiva café en ocho zonas del territorio nacional: Brunca, Tres Ríos, Orosi, Turrialba, Valle Central, Valle Occidental, Tarrazú y, por último, Guanacaste.
La cosecha del café se realiza de forma manual y selectiva, escogiendo los granos maduros. Cada una de las regiones cafetaleras del país firmó un acuerdo para mejorar la calidad, con el compromiso de recibir y procesar únicamente frutos maduros, garantizando así una taza de mejor calidad.
Entre los procesos se encuentra el uso de beneficios húmedos, donde la pulpa se retira el mismo día de la cosecha del grano. El secado se realiza al sol, uno de los sistemas más demandados en los mercados internacionales más exigentes. El proceso dura siete días, según los datos facilitados por Icafe.
El café de Costa Rica se produce de forma sostenible y responsable, en plantaciones con una gran diversidad biológica y con un uso muy reducido de agroquímicos. Así, se conservan los recursos, se protege el medioambiente, se produce de forma eficiente, se compite en el mercado y se mejora la calidad de vida de los agricultores y de la sociedad. Por lo general, no se utilizan insecticidas en las plantaciones de café costarricenses; las malas hierbas se controlan con una combinación de productos químicos y trabajo manual.
Los productos químicos se aplican de forma racional y manual, planta por planta, y no por vía aérea, para evitar que los agroquímicos utilizados en el cultivo del café contaminen ríos y fuentes de agua.
Las denominaciones diferenciadas también forman parte de las medidas destinadas a lograr una buena calidad y fomentar la producción, el procesamiento y la comercialización de café de mayor calidad. Para ello, se establecieron el registro, la verificación, el control y el seguimiento de un proceso de clasificación con distintas características. El objetivo del sector cafetalero costarricense es seguir aumentando las ventas de granos en los mercados de café fino y mantener una estrategia centrada en la calidad.
Beneficios del café para la salud
- Reduce considerablemente el riesgo de padecer cáncer de colon o de mama
- Se ha demostrado que disminuye el riesgo de sufrir un infarto
- Es un aliado contra la depresión
- Mejora las funciones cognitivas
- Ayuda al rendimiento físico
- Quema grasa corporal
- Previene la diabetes
La importancia del café en la historia de Costa Rica
Sin duda, uno de los productos emblemáticos de Costa Rica es su famoso café. Forma parte de la memoria cultural del país, es una bebida de gran consumo local y un recurso importante para la economía, sobre todo por su exportación en grandes cantidades a distintas partes del mundo. Ha estado presente en la historia desde sus comienzos hasta la actualidad.
Históricamente, el café ha sido un producto de vital importancia para Costa Rica en muchos aspectos: para el desarrollo de la economía del país, la exploración y el crecimiento de la industria gastronómica y el desarrollo cultural de quienes han vivido su historia acompañados por esta antigua bebida. Para situar la llegada de los primeros granos de café al territorio, hay que remontarse a finales del siglo XVIII, cuando llegaron desde la isla de Martinica. La variedad que llegó entonces era típica, del género Arabica.
Se calcula que las primeras semillas se plantaron en parcelas situadas en lo que hoy son la Avenida Central y la Calle; actualmente hay una placa que conmemora este hecho histórico. Los terrenos pertenecían al sacerdote Félix Valverde, quien cultivó café en 1809 y también repartió semillas entre sus vecinos para que pudieran plantar en sus casas. Hay constancia de que el 12 de octubre de 1820 zarpó hacia El Perico, en Panamá, un barco llamado Nuestra Señora, con el que fue el primer quintal de «café de Costa Rica». La llegada de la planta del café supuso, sin duda, uno de los acontecimientos más importantes de la historia económica del país. Antes de su llegada, Costa Rica era una nación sumida en la pobreza.
Por este motivo, Mariano Montealegre impulsó el cultivo del café durante las décadas de 1830 y 1840, convirtiéndolo en un motor económico que propició un gran desarrollo. A este proceso se sumaron los jefes de Estado Juan Mora Fernández y Braulio Carrillo, que pronto comprendieron la importancia que tendría para el crecimiento de la sociedad. En 1832 se realizó la primera exportación a Chile, donde los comerciantes europeos solían comprar café. El señor Jorge Stiepel, un conocido comerciante alemán que vivía en Costa Rica, lo revendió en Londres con el nombre de Café Chileno de Valparaíso. A partir de entonces, su fama no dejó de crecer, hasta que el capitán William Le Lacheur consiguió establecer un comercio directo con los puertos ingleses y viajó de Puntarenas a Londres con un cargamento de 5.
El éxito internacional ya era un hecho y el país avanzaba en su modernización en todos los ámbitos: se construyeron nuevas carreteras y vías férreas, una oficina de correos, la primera universidad y la primera imprenta nacional; se emitió moneda, se construyó el Teatro Nacional y se llevaron a cabo numerosas obras que impulsaron el desarrollo urbanístico de las ciudades.
Entre 1846 y 1890, el café fue un monocultivo: era lo único que se plantaba y exportaba en todo el país. En aquellos primeros años, los caficultores secaban el café en sus propios patios, descascaraban los granos con un mazo y los almacenaban para consumo personal. El Gobierno fomentó la producción entregando semillas gratuitamente y otorgando títulos de propiedad sobre los terrenos a quienes quisieran participar en este éxito imparable. Con el aumento de las exportaciones, mejoraron considerablemente el beneficiado y las técnicas de producción. En 1830, Buenaventura Espinach construyó un patio pavimentado y se levantó el primer beneficio húmedo, al sur de Cartago, en la finca El Molino.
En la actualidad, el café de Costa Rica se sigue cultivando íntegramente a mano, y la experiencia acumulada durante tantos años de producción ha permitido mejorar su calidad. Gracias al apoyo constante de las universidades y los centros educativos, este producto ha conservado su prestigio y sus particularidades, y se ha convertido en una seña de identidad del país.