Cafendo

9 de febrero de 2022 ·

Café cold brew: la receta y algunos consejos

Café cold brew: la receta y algunos consejos

Bueno, ya falta poco para que llegue el buen tiempo, y eso solo puede significar una cosa: debemos adaptar nuestras bebidas. Es hora de dejar atrás el latte de pumpkin spice, algo más elaborado, y pasar a algo más sencillo y fácil de preparar: el cold brew. Esta bebida rompe con la costumbre de tomar el café caliente y propone justo lo contrario. Si te da curiosidad saber cómo prepararla en casa, hemos creado una guía completa para ti, con algunos buenos consejos por el camino.

Ventajas:

  • Creemos que la principal ventaja de esta bebida es que es muy fácil de preparar: no necesitas ningún equipo especial ni habilidades específicas
  • Además, prepararlo en casa sale mucho más barato que pedirlo en una cafetería: ¡todo un ahorro!
  • Si eres de esas personas que quieren llevarse algo rápido antes de salir de casa, el cold brew es perfecto
  • En cuanto al sabor, es suave, ligeramente dulce y muy refrescante
  • Por último, aunque se suele servir frío, puedes calentarlo fácilmente cuando te apetezca y conservará sus mejores cualidades

Introducción al café cold brew:

Puedes controlar la intensidad de tu café; solo tienes que prestar atención a algunos factores, como el tipo de granos que utilizas, el tiempo de infusión y la proporción de café y agua. Así, es muy fácil prepararlo a tu gusto.

Quizá no sepas que el cold brew tiene menos acidez que el café de filtro o el espresso. Si has notado que estos dos últimos no siempre le sientan bien al estómago, ¡puede que esa sea la razón! La única forma de saberlo con certeza es probarlo.

El cold brew no tiene muchas desventajas, pero una de ellas es el tiempo que se tarda en prepararlo. Como se utiliza agua fría, hacen falta entre 12 y 18 horas para que se desarrollen el color, el sabor y la cafeína. Pero esa es también la razón por la que acaba siendo más dulce que otros cafés: gracias a la extracción en frío, se extraen menos compuestos amargos del café. 

Para obtener el mejor resultado, tendrás que moler los granos gruesos. Si no tienes un molinillo de café en casa, una solución rápida y fácil es pasar por tu cafetería favorita y pedir que te lo muelan: estamos seguros de que estarán encantados de hacerlo. 

Pero, aunque el molido importa, la variedad no. Puedes utilizar la que quieras o te guste e incluso experimentar para ver cuál se adapta mejor a tus preferencias. También puedes hacer una pequeña prueba: prepara cold brew y café caliente con la misma variedad y observa cómo influye esto en el sabor.

Primer paso: la proporción

Te lo decimos desde ya: no hace falta que sea exacta. Una báscula de cocina siempre viene bien, claro, pero, si no tienes una, también puedes calcularlo sin problema. La idea es que ahora vas a preparar un concentrado, que después podrás diluir a tu gusto. 

  • En general, necesitas 28 gramos de café molido grueso por cada taza de agua
  • Puede que notes que obtienes menos concentrado que la cantidad de agua que has utilizado: esto se debe a que los posos absorben parte del agua
  • Pero no te desanimes, porque diluirás el concentrado con aproximadamente la misma cantidad de agua, así que no se pierde nada

Segundo paso: la infusión

Una vez que mezcles el café molido y el agua, tienes que dejarlos en infusión. El tiempo tampoco tiene que ser exacto: puedes dejarlos toda la noche, 12 horas, 18 horas o incluso 20. Te recomendamos dejarlo el tiempo que mejor encaje con tu horario. Después del primer intento, podrás averiguar cuánto tiempo debes dejarlo en infusión.

Tercer paso: filtrar

Cuando termine la infusión, toca filtrar. Si creías que bastaría con un colador de malla fina o el filtro de una cafetera de prensa francesa, piénsalo otra vez. Eso, claro, si no quieres acabar con un concentrado turbio. 

Una alternativa sería una tela para queso, aunque a algunas personas les puede resultar difícil de manejar. También puedes usar filtros de papel para café muy finos o un pañuelo de tela antiguo. Los filtros de papel no deben ser gruesos, porque tardarías una eternidad en filtrar; un pañuelo funcionará bien siempre que esté limpio, no suelte pelusa y sea de algodón. Acabará con una mancha de café, así que elige con cuidado cuál vas a usar. 

Cuarto y último paso: diluir

Ahora que ya has hecho todo el trabajo duro, es hora de dejar que brillen tus dotes de alquimista. Por ejemplo, según la proporción que elijas, puede que obtengas unas dos tazas y media de concentrado de cold brew. ¿Recuerdas que dijimos que lo diluirías con la misma cantidad de agua? Pues hazlo y tendrás cinco tazas de cold brew. ¡Ya tienes café para toda la semana, de lunes a viernes!

¿Qué te parece? ¿Merece la pena el esfuerzo? Sabemos que el proceso puede llevar algo de tiempo, pero, teniendo en cuenta el resultado final, creemos que vale la pena. Si lo pruebas, ¡cuéntanos qué te parece!