Cafendo

1 de febrero de 2022 ·

Café: la historia de toda una vida

Café: la historia de toda una vida

Cuando hablamos de la historia del café, casi podemos considerarlo un elemento mítico, ya que nadie sabe exactamente cuándo, dónde ni cómo se descubrió. Lo único que sabemos es que hoy está presente en todas partes y en muchas formas, listo para mejorar la mañana de cualquiera. Pero, como ocurre con todos los mitos, también hay leyendas que lo rodean.

Folclore etíope 

Lo que sabemos con certeza es que casi cualquier plantación de café del mundo debe su existencia a los antiguos bosques de café de Etiopía. Pero ¿cómo se descubrió allí?

La respuesta a esta pregunta parece estar en manos de Kaldi, un pastor de cabras de la zona. Un día se dio cuenta de que algunas de sus cabras tenían una energía inusual: ni siquiera durmieron esa noche después de comer las bayas de cierto árbol. Entonces reveló su descubrimiento al abad del monasterio local, quien preparó una bebida con aquellos granos tan peculiares y también descubrió que le ayudaba a mantenerse alerta durante todo el día, incluso durante las largas horas de oración vespertina. El abad también dio a conocer la bebida milagrosa a otros monjes, y ese fue el momento en que comenzó la popularidad del café. A medida que la noticia se extendió hacia el este, llegó finalmente a la península arábiga y, desde entonces, el café empezó a difundirse por todo el mundo.

Crece la popularidad en la península arábiga

Los responsables del inicio del comercio del café fueron los habitantes de la península arábiga. Empezaron a cultivarlo y comercializarlo y, para el siglo XV, la principal región de cultivo era Yemen, lo que permitió que el café también se conociera en Turquía, Egipto, Persia y Siria apenas un siglo después.

Cuando la nueva bebida ganó cada vez más popularidad, también aparecieron las cafeterías (conocidas como qahveh khaneh), sobre todo en las ciudades de Oriente Próximo. Por aquel entonces estaban muy de moda, y la gente acudía a ellas para participar en numerosas actividades sociales: mantener conversaciones variadas, escuchar música, ver espectáculos, jugar al ajedrez y estar al día de las últimas noticias. Su importancia social llegó a ser tan grande que también se las conocía como «escuelas de sabios».

Otro factor que contribuyó a la popularidad del café fueron los numerosos peregrinos que llegaban de todas partes del mundo y visitaban la ciudad sagrada de La Meca. Difundieron la noticia del «vino de Arabia», una bebida nueva e interesante que aún estaba por descubrir en otros países. 

Siguiente parada: Europa

Por supuesto, entre aquellos peregrinos y viajeros que se dirigían a Oriente Próximo también había europeos, que recibieron con escepticismo, e incluso temor, aquellas bebidas exóticas de color negro azabache. Todo esto ocurría en el siglo XVII, cuando el café empezó a llamarse «la amarga invención de Satanás» e incluso fue condenado en 1615 por el clero local de Venecia. Como el fenómeno despertó tanta controversia, el papa Clemente VIII tuvo que intervenir para calmar las aguas. Después de probar el café, quedó tan gratamente sorprendido por su sabor y aroma que decidió concederle la aprobación papal.

Holanda, Francia, Inglaterra, Austria y Alemania no tardaron en seguir el ejemplo de la península arábiga y abrieron cafeterías, que tuvieron el mismo éxito. En Inglaterra se las conocía como «universidades de un penique», porque por el módico precio de un penique podías tomar un café y participar en conversaciones de nivel universitario. 

Su popularidad llegó a ser tan grande que sustituyó a la bebida que se tomaba entonces en el desayuno: ¡el alcohol!, principalmente cerveza y vino. La gente concluyó que, al tomar café por la mañana, tenía más energía y, por tanto, trabajaba con mucha más eficiencia. ¡Puede que el servicio de café en las oficinas actual se remonte a este momento!

La proliferación de cafeterías en Londres supuso una oportunidad para muchos negocios de la época, ya que atraían a corredores de bolsa, comerciantes, navieros e incluso artistas. Por ejemplo, el famoso Lloyd's of London nació en la cafetería de Edward Lloyd.

Una nueva bebida en el Nuevo Mundo

A mediados del siglo XVII, el café llegó a Nueva Ámsterdam (más tarde conocida como Nueva York). A pesar de su creciente popularidad, el té siguió siendo la bebida favorita de la región, pero solo hasta 1773, cuando tuvo lugar el Motín del Té de Boston a causa de los elevados impuestos. A partir de ese momento, el café se convirtió para siempre en la bebida preferida de los estadounidenses; Thomas Jefferson llegó incluso a llamarlo «la bebida favorita del mundo civilizado».

Comienzan a extenderse las plantaciones

A medida que la demanda seguía creciendo en todo el mundo, la competencia por el cultivo del café fuera de Arabia también aumentó exponencialmente. 

Quienes marcaron una diferencia importante fueron los neerlandeses, que lograron desarrollar plantaciones en la segunda mitad del siglo XVII en lo que hoy conocemos como Indonesia, aunque antes fracasaron en la India. El éxito les permitió expandirse también por las islas de Sumatra y Célebes. 

Expansión del negocio a América

A principios del siglo XVIII, el rey Luis XIV de Francia recibió como regalo del alcalde de Ámsterdam una joven planta de café. Acabó plantada en el Jardín Botánico Real de París y, unos años después, un joven pero valiente oficial de la marina obtuvo un plantón de la planta y lo transportó a Martinica, pese a los numerosos obstáculos que encontró. 

Gracias a su contribución, durante los 50 años siguientes los cafetos de la isla prosperaron hasta alcanzar los 18 millones. Se cree que son el origen de los famosos cafetos de América Central y del Sur y del Caribe. 

En Brasil, el café llegó de la mano de Francisco de Mello Palheta, enviado por el emperador para traerlo desde la Guayana Francesa. Aunque los franceses no estaban dispuestos a compartirlo, la suerte le sonrió cuando la esposa del gobernador francés quedó impresionada por su aspecto. Así, cuando llegó el momento de partir, ella le ofreció un gran ramo de flores que guardaba un secreto importante: enterradas en su interior estaban las semillas de café responsables de la industria multimillonaria actual.

Una industria en constante evolución

A finales del siglo XVIII, el café era uno de los cultivos de exportación más rentables. Gente de todo el mundo experimentó con él y, mientras algunos fracasaron, otros encontraron su fuente de riqueza.

¡Esperamos que este artículo te haya aportado información nueva que te ayude a disfrutar aún más de tu taza diaria de café!