21 de junio de 2022 · Por Darius Stan
Café de las Américas

Tu taza diaria de café no sería posible sin unas cuantas cabras curiosas y las agudas observaciones de un pastor de cabras, además de los valientes experimentos de un par de monjes. Lo sabemos, suena un poco loco, pero si no sabes de qué hablamos, te lo explicamos. Según una leyenda etíope, la historia del café tal como lo conocemos hoy comenzó allí, cuando un pastor de cabras llamado Kaldi observó que sus cabras tenían mucha energía después de comer un fruto rojo. Lo has adivinado: era la cereza de café. Kaldi la probó y experimentó el mismo aumento de energía, y después llevó la misteriosa fruta a un monasterio local. Allí, los monjes prepararon la primera mezcla de café y también fueron los primeros en «pasar la noche en vela» por efecto de la cafeína. El resto es historia.
La llegada a las Américas
Una vez descubierto el café, pasó mucho tiempo antes de que se extendiera por todo el mundo. Al principio, Arabia tenía el monopolio, ya que allí se originó el tueste, y esta situación se prolongó durante bastante tiempo. Un peregrino indio llamado Baba Budan decidió que otros países también debían disfrutar de esta bebida milagrosa, así que sacó de contrabando unos cuantos granos fértiles de La Meca. A partir de ese momento comenzó un mercado del café competitivo.
En la América colonial, el café se consideraba, ante todo, una bebida medicinal y demasiado cara para el consumo general. Tras el Motín del té de Boston y otras protestas similares, en 1793 abrió en Pearl Street, Nueva York, el primer tostador de café. A partir de entonces, fue surgiendo poco a poco un mercado del café en los puertos del East River. Por desgracia, los granos eran de calidad inferior, pues la mayoría de las veces estaban viejos y húmedos, debido a los muchos meses que pasaban en barcos mohosos durante el transporte.
La llegada de los barcos de vapor también trajo café de mayor calidad y permitió que el público general accediera a esta bebida tan apreciada. A finales de la década de 1950 comenzó la producción de café en Centroamérica, así como su consumo generalizado: fue entonces cuando el café se convirtió en un elemento cultural.
Las zonas geográficas
Hoy en día, en América, el café se cultiva principalmente a lo largo de la columna vertebral montañosa de la región latinoamericana. Se caracteriza por una acidez viva y brillante, y un sabor limpio y directo. Las principales zonas son el sur de México, Centroamérica, Colombia, Bolivia, Perú, el Caribe y Brasil.
La variedad de ubicaciones se refleja también en la variedad de las tazas. Los granos de café cultivados en las tierras altas de Centroamérica y Colombia ofrecen un sabor intenso, con mucha acidez y cuerpo. Quienes se sienten atraídos por ellos suelen preferir el café de estilo clásico.
Otros tipos famosos son los del Caribe, como Jamaica Blue Mountain, de mucho cuerpo, acidez rica y discreta, y equilibrio redondo. Cuando hablamos de los cafés de Nicaragua, lo primero que viene a la mente es un cuerpo pleno y contundente. Los granos cultivados a menor altitud en Centroamérica suelen ser más suaves y redondos, como los dulces cafés de Perú.
Métodos de procesamiento utilizados
En Latinoamérica, el famoso sabor sencillo, limpio y claro se consigue mediante el procesamiento lavado. En Brasil, por ejemplo, donde los métodos de procesamiento son mucho más variados, también cabe esperar una mayor diversidad de experiencias. Allí puedes encontrar café procesado en seco, conocido como el clásico Brazil Santos, y cafés semisecos o de pulpa natural, que ofrecen una taza suave, pero con una compleja nota afrutada. También puedes encontrar una versión del procesamiento lavado que hemos mencionado al principio. El resultado es un café limpio y de baja acidez, similar al de las zonas más bajas de Centroamérica.
En conclusión, creemos que podemos estar de acuerdo en que el café de las Américas tiene tal variedad de cuerpo, acidez, sabor y aromas que es imposible no encontrar algo que se adapte a tus gustos. Muchas personas se han sentido tan inspiradas por esta diversidad que han decidido recorrer América de punta a punta y probar cafés de cada región, y no se han decepcionado. Si buscas el café perfecto, te recomendamos explorar estas zonas, pues cada región te ofrece una experiencia única.