3 de marzo de 2022 · Por Darius Stan
Consejos para preparar la mejor taza de café

¿Sientes que tu taza de café diaria ya no es tan agradable como antes? No te preocupes, es normal sentir que falta algo después de tomar lo mismo una y otra vez durante mucho tiempo. Por suerte, hemos reunido algunos consejos que pueden ayudarte a darle un toque especial a tu café y a volver a enamorarte de él.
#1: Especias, literalmente
Una pizca de canela o incluso de nuez moscada puede hacer maravillas en tu café, no solo por su sabor, sino también por sus beneficios para la salud. Es especialmente adecuada en otoño o invierno: la canela aporta esa sensación cálida y acogedora que tanto se agradece en los días fríos. También queda muy bien si tomas el café con leche, de cualquier tipo.
Además, esta famosa especia tiene propiedades antiinflamatorias que te ayudarán a mantenerte en plena forma durante todo el día y a controlar problemas de salud que tengan algún tipo de inflamación como síntoma.
#2: Un mundo de sabores
La canela no es la única forma de darle más matices a tu café. También puedes usar granos aromatizados o distintos tipos de siropes, cada uno más interesante que el anterior. Quizá no sepas que también puedes añadir ralladura de naranja y miel. Esta combinación va especialmente bien con el café de El Salvador, pero estamos seguros de que cualquier café que tengas a mano se beneficiará de este toque exótico.
Y, hablando de sabores exóticos, otra forma de llevar la frescura de la playa a tu taza de la mañana es preparar tu propia crema para el café ¡con leche de coco! El secreto está en tostar ligeramente las virutas de coco hasta que se doren un poco, antes de triturarlas con agua y colarlas. Suena genial, ¿verdad?
Otra forma de darle un toque especial a tu café es añadir unos trozos de chocolate cuando esté caliente y dejar que se fundan, o poner una cucharadita de Nutella.
#3: Un toque técnico
El sabor y el aroma de tu café no solo dependen de lo que le añadas, sino también de cómo conserves los granos o el café molido antes de prepararlo. Por supuesto, el mejor método, recomendado también por los profesionales, es guardarlo en un recipiente hermético al vacío, pero un tarro de cristal de los de toda la vida también sirve.
El truco, en este caso, es asegurarte de que el tamaño del tarro se ajuste a la cantidad de café que tengas en cada momento. Eso significa que tendrás que cambiarlo más o menos cada semana, según cuánto consumas. Aunque pueda parecer un poco exagerado, enseguida te darás cuenta de que merece la pena al notar el efecto del café recién molido en tu taza. Otro factor que debes tener en cuenta es que el tarro también debe proteger el café molido de la luz. Por eso, uno de cerámica también es una buena opción si tienes uno a mano.
#4: ¿Te encanta el café con hielo?
Quizá el problema más habitual del café con hielo sea conseguir la bebida perfecta, ya que los cubitos la aguachinan al derretirse y afectan mucho al sabor. En este caso, lo mejor es congelar una bandeja de café y después verter sobre los cubitos la leche que prefieras. Así tendrás una bebida refrescante sin que el sabor se vea afectado.
Si quieres una preparación aún más especial, congela café con leche y leche con chocolate por separado; al derretirse, se convertirán en un delicioso mocha frío.
#5: No necesitas equipo profesional
¿Alguna vez has mirado con envidia los espumadores de leche de la cafetería y los diseños que consigue hacer el barista, y has deseado poder hacerlos también en casa? ¡Tenemos buenas noticias: puedes! Y lo mejor es que no necesitas ninguna máquina enorme ni siquiera un espumador de mano. Solo tienes que agitar enérgicamente la leche dentro de un tarro bien cerrado para que haga espuma y después meterlo un momento en el microondas, para que esa preciosa espuma mantenga su forma. ¡Y listo!
#6: Convierte el café en un capricho mañanero
Si alguna mañana quieres sentirte un poquito más especial, aquí tienes una idea divertida: ¡convierte tu taza de café en un polo! Primero, añade un poco de leche por encima y congélala; después, añade el café y vuelve a congelarlo. Es un refresco ideal para los calurosos días de verano o un desayuno dulce para celebrar tu cumpleaños.
#7: Revisa lo básico
Si ninguno de estos métodos ha funcionado, quizá debas revisar cómo preparas el café. ¿El método de extracción es adecuado para el café molido que usas? ¿Filtras el agua y está a la temperatura correcta? ¿Limpias periódicamente la cafetera o el molinillo de muelas? ¿Es adecuada la proporción de agua y café molido?
Todas estas variables deben estar perfectamente coordinadas; de lo contrario, nunca quedarás satisfecho con tu café, por mucho que intentes añadirle cosas.
Esperamos que estos consejos te hayan servido y que ahora vuelvas a disfrutar de tu taza de café favorita.