10 de febrero de 2022 · Por Darius Stan
La mesa de centro: un detalle pequeño, pero importante

La experiencia perfecta con el café no estaría completa sin la mesa de centro ideal, donde colocar tu bebida favorita y que, además, decore tu hogar a la perfección. Sabemos que no es exactamente lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en café o en diseño de interiores, pero créenos: si eliges bien, puede marcar una gran diferencia. Si quieres descubrir cómo hacerlo, hemos preparado una pequeña guía para acompañarte durante el proceso. ¡Empecemos a decorar!
Unas reglas básicas
Una de las primeras cosas que debes tener en cuenta al empezar a buscar una mesa de centro es qué uso le darás: quizá quieras que sea la pieza protagonista de tu salón o tal vez prefieras usarla para guardar cosas. Sea como sea, es importante que primero te decidas y definas tus preferencias.
También es muy importante adaptarse al espacio del que dispones. Por ejemplo, si tienes poco espacio, quizá te convenga optar por una mesa de centro redonda: ocupará menos y no dará la impresión de llenar aún más el poco espacio disponible. Además, así evitarás el riesgo de chocar con esquinas afiladas y hacerte daño. Y, si quieres que sea la pieza protagonista, puedes conseguirlo fácilmente eligiendo un color llamativo.
Por supuesto, si el espacio no es un problema, puedes elegir una mesa de centro lo bastante grande como para guardar mantas. Ten en cuenta que necesitarás dejar al menos 16 pulgadas de espacio libre alrededor de la mesa de centro para que la zona resulte cómoda.
Ahora que ya tenemos claros estos puntos, vamos a elegir el mejor diseño para tu salón.
Regla n.º 1: crea y mantén el equilibrio
Las formas son un aspecto con el que puedes divertirte al diseñar tu espacio interior. En nuestro caso, si en tu salón predominan los muebles redondeados, como sofás y sillas de formas curvas, una mesa de centro redonda mantendrá un buen equilibrio. Pero también puedes divertirte un poco. Incluso con muebles cuadrados, una mesa de centro redonda u ovalada quedará muy bien y romperá con las formas angulosas de la habitación.
También hay algunas reglas sobre la altura. La mesa no debería ser más alta que el asiento del sofá. Debería quedar a la misma altura o un poco más baja.
El color y la textura te ofrecen muchas posibilidades. Si tu salón tiene tonos apagados y neutros, una mesa de centro de un color llamativo puede convertirse en una obra de arte. Si prefieres lo contrario, una superficie de cristal siempre dará un aire más formal y elegante al espacio. Y una textura natural, como la madera o la piedra, siempre será un bonito detalle.
Regla n.º 2: ten en cuenta la distribución
La cuestión es que, según el tamaño, ¡puedes tener más de una mesa de centro! Solo tienes que decidir qué será el elemento central: ¿la mesa o la zona de asientos?
Una mesa grande, pero no más ancha que el sofá, se convertirá en el centro de la habitación. Como seguramente será el lugar principal donde dejar tus bebidas, las formas rectangulares o cuadradas son las más adecuadas.
Unas mesitas pequeñas repartidas alrededor del sofá serán el toque final perfecto. En este caso, podemos suponer que la simetría no es exactamente tu prioridad, así que puedes optar fácilmente por mesas redondas o de formas irregulares, que atraen la mirada.
Regla n.º 3: elige bien los colores
La idea es que los colores complementen o contrasten entre sí. Todo depende de tus gustos. Un color complementario será como un bonito lazo que unirá el espacio de tu salón y le dará un aire acogedor. Por otro lado, los colores que contrastan también pueden ser una idea brillante si quieres añadir una nota de color o crear un elemento central.
Sabemos que puede resultar difícil elegir entre las dos opciones; por eso, te recomendamos optar por incrustaciones dinámicas o incluso por telas tensadas sobre una estructura, que permiten actualizarlas fácilmente según la estación.
¿Quién iba a pensar que elegir un detalle tan pequeño como una mesa de centro podía dar tanto trabajo? Pues bien, esto se debe a que los pequeños detalles como este suelen ser los que pueden realzar o arruinar el diseño de una habitación. ¡Y eso es importante! Cuando disfrutas del espacio en el que vives, la vida mejora de repente: tu café tiene más sabor, el sol brilla más y los pájaros cantan más fuerte. Esa es la receta para disfrutar plenamente de tu café matutino.