24 de enero de 2022 · Por Darius Stan
Cómo conservar los granos para disfrutar de un café fresco

Si tienes aunque sea una mínima experiencia preparando café, sabes que uno de los aspectos más importantes es la calidad de los granos o del café molido. Esta depende de muchos factores, como el origen y el tipo de molienda, pero hay otro que quizá te sorprenda y que, sin duda, influye en el resultado final: cómo conservas el café antes de prepararlo.
Los mayores enemigos
Los factores que más probablemente afecten a tus granos son el aire, la humedad, la luz y el calor. Para protegerlos, guárdalos en un recipiente hermético, preferiblemente opaco, en un lugar fresco y con una temperatura estable. Sabemos que esos recipientes transparentes resultan muy atractivos porque te permiten admirar tus preciosos granos en todo su esplendor, pero sería una pena estropear su calidad al exponerlos a la luz. Otra opción es guardarlos en un lugar oscuro.
Podrías pensar que el envase original es suficiente para conservarlos, ya que permanecen así en la estantería durante quién sabe cuánto tiempo. Por desgracia, no es así, sobre todo una vez que rompes el precinto. Por eso, si quieres sacar el máximo partido a tus granos, invierte un poco en un recipiente adecuado.
Compra con cabeza
Hablando de la estantería, otro truco que te ayudará a conservar la frescura el mayor tiempo posible es comprar en pequeñas cantidades: solo lo que vayas a consumir en una o dos semanas. Esto se debe a que los granos empiezan a perder frescura casi en cuanto se tuestan. Además, como ya hemos dicho, el aire acelera este proceso. Así que, si quieres tener el café en un recipiente a mano, prueba a dividirlo en varias porciones. Pon una parte en el recipiente que prefieras y guarda el resto en uno hermético.
Si normalmente compras granos enteros y los mueles después, muele solo la cantidad que vayas a utilizar en esa preparación, ya que, una vez molidos, los granos quedan muy expuestos al oxígeno.
¿Granos en el congelador?
Quizá hayas oído que una de las opciones populares para conservarlos es guardarlos en el congelador. Y sí, puede ayudar a mantener mejor la frescura, pero no cambia la forma de preparar el café. Si no quieres que el remedio sea peor que la enfermedad, hay varios aspectos que debes tener en cuenta.
En primer lugar, los granos son higroscópicos. Es decir, absorben la humedad e incluso los olores y sabores del lugar donde los guardes. Por eso es importante saber que muchos de los recipientes herméticos que quizá tengas en casa funcionan bien, pero no a la perfección, ya que aún dejan pasar algo de aire. ¿Ves el problema? Así que, si decides guardarlos en el congelador, asegúrate de que el recipiente cierre perfectamente.
También debes tener en cuenta que tendrás que sacar rápidamente del recipiente la cantidad que necesites para una semana y volver a meterlo antes de que aparezca condensación y estropee los granos. Además, no deberías conservarlos en el congelador más de un mes.
¿Importa la fecha de tueste?
La respuesta rápida es sí. Lo mejor es que la fecha de tueste sea lo más reciente posible, pero no demasiado. Después del tueste, los granos necesitan reposar aproximadamente uno o dos días, ya que liberan mucho CO2, que puede afectar al sabor si queda atrapado.
Por supuesto, este tiempo también depende un poco del tipo de café que quieras preparar. Si te apetece un espresso, por ejemplo, conviene dejar reposar los granos hasta cinco días. De lo contrario, corres el riesgo de obtener un café salado debido al dióxido de carbono que se libera. O, peor aún, si te gusta el arte, verás pequeñas burbujas que estropearán el diseño que tanto te ha costado crear.
Los granos rancios no son el fin del mundo
Si no has seguido alguno de estos pasos, esperamos, en primer lugar, que hayas aprendido la lección. En segundo lugar, no te apresures a tirarlos. Por sorprendente que parezca, aún puedes aprovecharlos. Si te gusta el cold brew, puedes preparar una taza estupenda con ellos y no te sentirás tan mal por desperdiciar unos buenos granos.
Esperamos haberte dado buenos consejos sobre este tema y que ahora tu buen café esté aún más fresco y sabroso. ¡A disfrutar!